Tengo la sensación de que todo va bien mientras hago juicios sobre parcelas muy pequeñas de lo que pasa y me pasa ultimamente. Como si tuviese que llevar puestos unos chismes de esos de cuero que les ponen a los caballos para que no abarquen demasiado con la vista y no se sobresalten.
Pero la verdad es que no me va bien. Cuando abro la perspectiva y miro alrededor y hacia adentro la verdad es que no sé por cual de todos los aspectos que apestan de mi vida empezar a gritar primero.
Y sigo intentando mantener esa media sonrisa, esconder las viejas fotos para no castigarme más con pruebas físicas, y repetir una y mil veces como un mantra que no me puedo quejar. Que no me quiero quejar.
Quizá es que ya no me sé quejar. Que es queja en sí quedarse aquí sentado recordando momentos más puros, más limpios, más reales. Momentos que en mi cabeza se reproducen con los blancos tan quemados que deslumbran, con el frío tan intenso que corta la respiración, con las palabras tan precisas que no sobra ni falta una sola de ellas.
No me quejo. Enfoco distancias más cortas, detalles, pequeñeces. Lo que va bien, lo que se le vende a la galería, lo que sale en portada.
Estoy bien. No pasa nada. ¿Me oyes? ¿Me oigo yo acaso? Estoy bien.
O no. Pero en realidad qué más da.
Pero la verdad es que no me va bien. Cuando abro la perspectiva y miro alrededor y hacia adentro la verdad es que no sé por cual de todos los aspectos que apestan de mi vida empezar a gritar primero.
Y sigo intentando mantener esa media sonrisa, esconder las viejas fotos para no castigarme más con pruebas físicas, y repetir una y mil veces como un mantra que no me puedo quejar. Que no me quiero quejar.
Quizá es que ya no me sé quejar. Que es queja en sí quedarse aquí sentado recordando momentos más puros, más limpios, más reales. Momentos que en mi cabeza se reproducen con los blancos tan quemados que deslumbran, con el frío tan intenso que corta la respiración, con las palabras tan precisas que no sobra ni falta una sola de ellas.
No me quejo. Enfoco distancias más cortas, detalles, pequeñeces. Lo que va bien, lo que se le vende a la galería, lo que sale en portada.
Estoy bien. No pasa nada. ¿Me oyes? ¿Me oigo yo acaso? Estoy bien.
O no. Pero en realidad qué más da.






















