sábado, 1 de enero de 2011

EGO-FRIENDLY


A los individualistas nos pasa que con los años acabamos haciéndonos amigos de nosotros mismos, aún cuando en ocasiones seamos también nuestros peores enemigos.

Empieza un año más (con especial énfasis en ese "más" que parece un adverbio de cansancio, no solo de cantidad) y me siento vacía. Vacía cuando llego a casa y no puedo despreocuparme del desorden pero tampoco ánimo para limpiar. Vacía cuando pienso que tengo que llamar a un montón de personas por mera convención social. Vacía mientras dejo preparada la ropa que me voy a poner mañana. Vacía mientras hago café para que al hecho de levantarme de la cama no haya que añadirle ningún esfuerzo adicional. Vacía cuando le quito la batería al móvil para que nadie me despierte temprano. Vacía cuando pongo a descargar algunas películas que siempre he querido ver pero para las que no he tenido tiempo.

Vacía mientras pongo en marcha un dispositivo que tiene como único propósito de hacer que el día de mañana sea más sencillo. Porque sé que después de sentirme vacía siempre me siento deprimida, y hay algo de dulce en el hecho triste de que mi yo de hoy cuide de mi yo de mañana.

Yo, mi, me, conmigo...