viernes, 13 de noviembre de 2009

EL DIA MUNDIAL DE NOSOTROS Y LOS OTROS


En general, el trato con personas no es fácil. Y cuanto mayores nos hacemos, más complicaciones implica interactuar, en el trabajo, con los amigos, con los amigos de los amigos, con nuestras parejas y sus entornos y un más o menos largo etcétera dependiendo del caso.
Es curioso, eso si, como desde fuera, parece lo contrario.



Cuando éramos pequeños, nos enfadamos, nos insultábamos, amenazábamos con llamar a nuestro primo mayor, nos pegábamos, nos tirábamos piedras. El más mínimo roce daba lugar a una explosión de violencia que no dejaba lugar a duda: ahí había dos personas (o personitas) que no estaban nada de acuerdo.



Sin embargo ahora, cuando todos estamos ya más hechos a nuestra manera, con nuestras manías, nuestra intransigencia, nuestras filias y fobias. Cuando es más fácil que choquemos, lo hacemos de manera velada en la mayoría de los casos, con una sonrisa de compromiso y tragando bilis, porque somos adultos, y civilizados, y estamos trabajando, o en público, o porque, aún suponiendo que estemos tan exaltados que todo esto se nos olvide, en el caso de llegar a enfrentamiento verbal abierto o a las manos, no tenemos claro que llevemos las de "ganar". Porque el miedo es un mecanismo de represión muy fuerte una vez que ya todo lo demás ha dejado de importar.




Somos miembros de una sociedad culta, somos individuos educados, tenemos ese "saber estar" del que tanto hablan los franceses, en francés, y por eso no nos paseamos por ahí a menudo con un ojo morado y los nudillos desollados, pero eso nos evita que nos duela la lengua de tanto morderla, o los dientes de apretar la mandíbula. Y sobre todo, no nos evita la ulcera, el desgaste que produce ir tragando con todo y con todos. Pasando por el aro. Poniendo la otra mejilla, o al mal tiempo buena cara si no se es católico.


En momentos como el de ahora mismo, pienso, que lo igual que existe el día internacional de la agricultura intensiva, de los orinales con pedales, de las mujeres con hirsutismo extremo y de la pesca con explosivos, debería existir un día al año, una jornada internacional de decirse las cosas a la cara, de sacar lo que llevamos dentro, de quedarnos vacíos, y a gusto, y con el contador a cero en cuanto a rencores, reproches reprimidos, agravios nunca resarcidos.




Un día para gritarnos, insultarnos y agarrarnos de los pelos si hiciera falta. Que se pueda optar a un arbitro del estado que evite las lesiones físicas severas, y que una vez finalizada la jornada, nada cuente, nada tenga importancia, nada, salvo el la calma que sobreviene siempre después de la tempestad.


Un día de furia. De toda la furia, la mía, la tuya, la de todos. El día internacional de "los motivos por los que me caes muy mal". Puede que no sea la mejor idea del mundo, y se me ocurren mínimo 50 razones por las que no es ni siquiera buena idea a secas, pero a mi a título personal, hoy por hoy, en este preciso instante, me parece algo más que deseable.


Necesario.

1 comentario:

  1. Desde luego que hoy, a mí, me has dado en el clavo.
    Pero también creo que ese día nos lo podemos tomar cada uno libremente, claro que hay que tener muchas ganas y un buen par de ovarios... Todo llega.
    Besotes gordos.

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