
Déjame disculparme para empezar. Me he ganado a pulso todo lo que me ha pasado, pero tú nunca te mereciste nada de lo que ha ocurrido. Ojala todo hubiera sido siempre, sencillo, y brillante como lo veo ahora en las fotos de Graffton street; pero llegó un momento en el que era difícil incluso respirar, no quiero hablarte de mi dolor, solo quiero que sepas que nada fue fácil a partir de cierto punto que iba a ser de inflexión pero fue aparte: ruptura y caos.
Déjame disculparme para empezar. Ahora estoy sentada sobre un cómodo lecho de calma y vulgaridad. Quizá éramos demasiado especiales para que pudiera funcionar, como los ingredientes de un plato que se volvió demasiado exótico con el toque final. Ahora me es fácil pedir perdón, no me reconozco en mis acciones, en el daño que causé, en mi inconsciencia.
Ahora lo veo todo como si estuviese por encima, o quizá es que estoy fuera y lo veo todo como por la tele. Quizá he perdido la capacidad de sufrir pero te aseguro que no la de sentir vergüenza.Déjame disculparme para empezar; viste cosas que ahora borraría de esta historia si pudiera, que deploraría en otros y que aborrezco en mí, cuando las recuerdo. Sería fácil excusarme de algún modo, es algo que siempre se me ha dado bien, pero no quiero comprensión, porque creo que no soy digna de ella.
Tan solo déjame disculparme para terminar.

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