No quisiera decirte que te echo de menos porque quizá no sea lo más adecuado. Porque quizá el mismo echo de echarte de menos no sea adecuado. Porque qué pensara la mujer del panadero si me pilla salivando delante del escaparate. Qué pensara el panadero. Qué dirá la gente. Qué diré yo. Perdón. Y no quiero disculparme por estar viva. Por seguir siendo la de antes, la de antes de todo, la de después de aquello, con la lección aprendida, con la batalla perdida, con ese escozor que no cesa en las heridas, que ya no sangran, pero que apuntan a ser penitencia de por vida.
No quisiera decirte que te echo de menos, para no esperar una frase que se cruce con la mía. Para no tender una mano, que está de todo menos vacía. Para que no sepas, que miro con temor de ver, que ignoro con temor de saber, que el ojo que pongo en la cerradura no está preparado para según qué. Que me hago preguntas, que me encojo si atisbo las respuestas, que a veces lloro, que aún me arrepiento. Que estoy aquí por ello, que soy así por eso, que a veces no podría afirmar qué tiene menos sentido de todo esto…Que a ratos no sé por quien de todos nosotros era más necesario que me quitase de en medio.
No quisiera decirte que te echo de menos, que lo cambiaria todo, por darte uno de aquellos masajes que te debía (¿qué te debo?). Que todo es parodia a pequeña escala, que siento a medias, que interpreto, que intento sacudirme esta sensación de estar fingiendo mi papel, en esta serie de exiliados de bajo presupuesto. Que te llevo conmigo, que todo lo que fue nuestro cuando sueño es mío, que no tengo rabia porque es justo el castigo, que he comprendido que el dolor y la distancia no son enemigos…Que te extraño tanto que a veces me pica tu piel, me duele tu rodilla, me despiertan tus ronquidos…No quisiera decirte que te echo de menos. No me tengas en cuenta.No leas en alto. No escuches mis quejidos.

Y es que hay veces que unico consuelo que nos queda es el dolor, que nos recuerda que almenos, aun estamos vivos.
ResponderEliminar