viernes, 29 de enero de 2010


En ese momento de la noche en que deja de ser muy tarde para empezar a ser muy temprano, ella camina por el borde de la acera. Va a coger un taxi, pero los va dejando pasar por su lado uno tras otro, casi sin darse cuenta. Va a coger un taxi, pero todavía no.

No hace frío a pesar de que es febrero, las pocas personas con las que se cruza llevan los abrigos en la mano, bromean en grupos o parecen simplemente pasear. Algunos están ebrios. La atmósfera de la calle Cea Bermúdez parece un trailer de la primavera que se estrenará próximamente.

Ella evita mirar a los ojos de la gente, lleva la cabeza baja y el bolso colgando del hombro con despreocupación pese a que ella parece más preocupada que lo contrario. Concentrada. El viento le agita el pelo que hace unas horas debió de estar cuidadosamente peinado. El flequillo francés se levanta de su frente, haciendo que se parezca un poco a una versión femenina y melancólica de Tintín. Tiene una sombra de rimel en los párpados inferiores y mantiene los labios tan apretados parecen no existir.

Se detiene de repente a la altura del nuevo teatro y se gira muy lentamente como si fuera la primera vez que lo ve. Quizá es así. Se sienta en el banco que tiene delante, y recorre cada detalle de la fachada con la vista como si quisiera aprenderlo de memoria y saca del su bolso unos zapatos bajos, se quita los tacones con cuidado de no pisar en ningún momento el suelo con los pies descalzos. Ambos pares son de charol negro y parecen muy nuevos, quizá han sido comprados para la ocasión.

Se levanta y suspira, mientras echa una última mirada al banco para comprobar que no se deja nada. Camina algo más rápido, y para un taxi con la mano, el taxista conoce la dirección lo cual es una suerte, así que se recuesta en el asiento de atrás, notando como se relaja cada músculo de su cuerpo, y sin hacer el más mínimo ruido, por fin, llora.

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Si fueras escritora en serie, sería tu fan número 1, por melancolico que sea lo que escribes es como super acogedor, será por que a mi tambien me gustan los mundos grises, la lluvia, la manta de cuadros y los churros con chocolate

    ResponderEliminar